¿Jugando con los vasos sagrados? Una dura advertencia para nuestro tiempo

Tener oportunidades en la vida y no obtener el máximo provecho de ellas, me parece lo más insensato que un hombre pueda hacer.

Encontramos en los antiguos relatos bíblicos que Dios, haciendo uso de su soberanía, escogió un Pueblo entre los Pueblos, para hacer de él una Nación que gozara de sus generosas bendiciones.
Solo les advirtió que debían de ser fieles a Él, y que siguiesen sus instrucciones, las cuales sin duda alguna, eran para su propio beneficio. 

Increíblemente Israel en forma sistemática era infiel y desobediente a Aquel que lo había llamado, lo cual acarreaba los juicios  divinos sobre las familias del pueblo hebreo.  Una de las muchas ocasiones en que la adversidad golpeó a Israel, fue cuando Nabucodonosor destruyó Jerusalem y llevó cautivo a los judíos a la lejana Babilonia. El flamante templo construido por el rey Salomón fue destruido totalmente y los vasos sagrados, que eran utilizados en las solemnes ceremonias religiosas al Señor, fueron llevados y almacenados a Babilonia como trofeos de guerra de ese poderoso imperio.

Relata el libro del profeta Daniel en el capítulo cinco, que un día el rey Babilónico Belsasar decidió hacer una fiesta orgíaca, con mil de sus príncipes, sus mujeres y concubinas. En medio del desvarío ocasionado por el vino, el rey Belsasar dio una orden: TRAIGAN LOS VASOS SAGRADOS DE JERUSALEM. Sus súbditos así lo hicieron y rápidamente aquellos sacros utensilios fueron usados  para la ingesta de ríos de vino en aquella inmoral corte real. Sobrenaturalmente una mano como de hombre apareció en escena y escribió en una pared estas palabras: MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN.

El rey palideció estaba sumamente turbado y literalmente sus rodillas chocaban la una contra la otra.
Los magos y sabios de Babilonia fueron llamados para que le interpretaran al rey el significado de las misteriosas palabras, pero ni uno de ellos tuvo éxito. La reina entonces le dijo a su esposo, el rey Belsasar, que en Babilonia había un hombre de Dios, Israelita, que con la sabiduría divina le daría el significado de aquella escritura. Que este siervo de Jehová había sido tenido en alta estima por su padre Nabucodonosor, quien le había nombrado  jefe de todos los magos y sabios  de Babilonia por causa de su sabiduría e inteligencia. El nombre de ese judío era: DANIEL.

Daniel le dio el significado: MENE: contó Dios tu reino y le ha puesto fin. TEKEL: pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto y UPARSIN: tu reino ha sido roto y dado a los Medas y a los Persas. Esa noche Belsasar fue muerto y con él, el Imperio Babilónico. Ascendió al trono Darío de Media, quedando así establecido el imperio Medo-Persa.

Saquemos algunas lecciones de esto: 1) Si somos cristianos seamos fieles y obedientes al Señor; 2) No juguemos con los mandamientos del Señor, porque esto trae afrenta a nuestra Nación; 3) Nuestras acciones no pasan inadvertidas ante los ojos de Dios; y 4) ¡Cuántas locuras ocasiona el alcoholismo: muerte, enfermedades, violencia intrafamiliar, hogares desintegrados y muchas cosas mas!

Mejor decídase por Cristo y acéptelo como su Señor y personal Salvador. (Romanos 10: 9-10)

Dr. Mauricio Navas Guzmán
Pastor General Iglesia del Camino