La Violencia No Es La Solución

No hay lugar a dudas que vivimos en una sociedad que ha sido marcada y continúa siendo afectada por la violencia.

El uso de la fuerza o la intimidación para conseguir algo es lo que constituye la violencia. Ésta también se manifiesta en la dureza, el atropello, la tensión, la furia, la agresión, la brusquedad, el disgusto, la crueldad, el enojo y el arrebato. Es importante reconocer que la violencia no se limita a un acto físico solamente. Hay palabras y actitudes violentas que son tan dañinas como un acto físico, o peor.

No hay lugar a dudas que vivimos en una sociedad que ha sido marcada y continúa siendo afectada por la violencia. Hay gobernantes y otros líderes que tienen serios problemas con el enojo y la violencia. También hay personas (incluyendo a cristianos) que no saben controlar su temperamento y que muchas veces son violentos. ¡Esto no debe ser así: Dios espera mucho mejor de nosotros!

Enojarse es algo natural y todos lo hemos experimentado. No obstante, el enojo nunca debe controlar nuestras acciones. Jesús mismo experimentó el enojo, según Marcos 3.5: Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana. También leemos en Juan 2.15-16: Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado.

Es importante mencionar que en ambos casos, cuando Jesús se enojó, lo hizo porque manifestaba disgusto ante la actitud irreverente de los hombres hacia Dios. Sin embargo, estos fueron unos momentos específicos en que el celo de Dios y Su Santidad fueron manifestados.

La Biblia dice en Efesios 4.26: Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo. Este versículo no es licencia para enojarse. El sentido y el contexto del mismo realmente dicen lo siguiente: Si te enojas, no vayas a pecar. Y nunca dejes que el enojo te dure todo el día. En Jonás 4.4 leemos: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?

El mensaje de hoy es simple. El enojo es algo natural y humano, pero debemos asegurarnos que no sea por caprichos personales o simplemente porque nos gusta ser enojones. Y jamás debemos permitir que el enojo nos lleve a actos violentos y a palabras que hieren. Cristo nos puede y nos quiere ayudar. Abramos nuestro corazón a la presencia del Espíritu Santo y dejemos que Él destruya el espíritu de violencia que quiere apoderarse de nosotros.

Otras referencias sobre el enojo / violencia:

• Efesios 4.31-32: Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

• Salmos 37.8: Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo.

• Proverbios 14.29: El que tarda en airarse es grande de entendimiento; Mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad.

• Proverbios 14.29, DHH: Ser paciente es muestra de mucha inteligencia; Ser impaciente es muestra de gran estupidez.

• Eclesiastés 7.9: No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios.

• Mateo 5.22: Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.

• Romanos 12.19-21: No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.
 

Escrito por:  José M. Viera

Artículo obtenido de:  http://www.misionevangelica.com/laviolencia.html